Viaja
a las profundidades de la tierra y sumérgete en las cristalinas aguas
de algunas de las miles de cuevas subterráneas que forman el subsuelo
acuífero de Yucatán.

Los
mayas aprovecharon los cenotes y las cuevas de formación natural producto
de la filtración del agua a través de la superficie de piedra caliza.
Los
primeros exploradores que llegaron a Yucatán se asombraron al encontrar
una cultura enfocada alrededor del agua, en un área en donde los ríos
están ausentes y los lagos son escasos, además de un período de seca
muy prolongado. Por esta razón, las creencias y costumbres de los
habitantes prehispanicos del área estaban obsesionadas con la lluvia
como la base de la supervivencia. Por tal motivo, el dios de la lluvia
se encuentra representado repetidamente en los templos de la antigôedad.
Los
cenotes, o ríos subterráneos, son fuentes de agua cristalina, que
suplieron las necesidades de la gente por muchos siglos, estos mismos
se pueden encontrar en la Florida, La península de Yucatán y la isla
de Cuba.
Hoy
en día se han localizado cuando menos 1000 cenotes de los aproximadamente
cuatro mil que se creen que existen en el Estado de Yucatán. Estas
formaciones tan singulares, se han incorporado a los atractivos siempre
crecientes para el visitante. Tienen valor arqueológico y por su exquisita
belleza natural. Como son los encontrados en Chichen Itza y cerca
de Valladolid, el denominado Cenote Dzitnup.
Debido
a la existencia de estas atracciones naturales e históricas, el espeleobuceo,
como una actividad ecoturística, está comenzando a obtener popularidad.
Para aquellos que disfrutan este fascinante deporte, un recorrido
en las profundidades de la tierra, atravesando, los laberintos acuíferos
de Yucatán. La temperatura y la claridad del agua nos brinda una experiencia
incomparable.
